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Aún se le presta muy poca importancia al tema del VIH/SIDA en la vejez

Jueves, 04 de Diciembre de 2008
Recortes de prensa

Veteranos en la lucha contra el VIH/SIDA enfrentan nuevos estigmas

Voice of America
1/12/2008.

El día que Edward Shaw se enteró que era VIH positivo se fue del trabajo a su casa y nunca más regresó.

“Nadie supo por qué me fui. Años más tarde me reencontré con colegas que me preguntaron, ¿Qué fue lo que te pasó, por qué nunca más volviste?”

Era agosto de 1988, y en aquel entonces, el VIH/SIDA era un tema que sólo se hablaba a puertas cerradas.

El estigma era muy fuerte, recordó Shaw, y él no quería que nadie se enterara de su enfermedad.

“Ser diagnosticado con el virus era una sentencia de muerte. Yo pensé que iba a morir en cuestión de semanas”, dijo Shaw.

Este año, Shaw cumplió 67 años de edad y él sigue en pie y muy activo como director de la Asociación de Nueva York para HIV/SIDA Después de los 50.

Shaw es parte de la generación que vivió la primera etapa de la epidemia, cuando se sabía poco y nada sobre la enfermedad y muchos de los que tenían VIH/SIDA se recluían en sus casas para no sentirse discriminados.

Hoy, aquellas personas que sobrevivieron dijeron que esa época les dejó varias cicatrices: perdieron amigos a la enfermedad, sufrieron el rechazo de familiares y conocidos, y creyeron durante mucho tiempo que estaban al borde de la muerte.

Pero envejecer con VIH/SIDA les ensenó que es posible llevar una vida productiva y gratificante, aún contra todo pronóstico.

“Yo creo que le ha pasado a otras personas con enfermedades, y no sé si debería decir esto pero a mí el SIDA me ha hecho mejor persona”, dijo el activista puertorriqueño José Fernando Colón, que le encontró un sentido a la vida al asumir un compromiso social y comunitario de luchar por los derechos de las personas con VIH/SIDA.

Faltan campañas preventivas para adultos mayores

Muchos adultos mayores con VIH/SIDA también dijeron que envejecer con la enfermedad les abrió los ojos a otra realidad: aún se le presta muy poca importancia al tema del VIH/SIDA en la vejez.

Según varios entrevistados, la gente asume que los adultos mayores ya no tienen conductas que los puedan poner en riesgo de contraer la enfermedad.

“Nosotros todavía tenemos sexo y el riesgo de contraer la enfermedad existe”, dijo Shaw. “La gente piensa que estamos sentados en nuestras mecedoras mirando a los pájaros volar a través de la ventana y no es así”.

Incluso en el consultorio médico se les pregunta poco a los pacientes mayores sobre su conducta sexual, dijeron los entrevistados.

“Hay pocas campañas dirigidas a la prevención del VIH/SIDA entre los adultos mayores. Y muchas veces, cuando la mujer va a ver a su doctor y está en la menopausia, ellos no le preguntan sobre su conducta sexual, si es que antes le preguntaban”, dijo Jim Campbell, director de la Asociación Nacional para VIH Después de los 50 en Estados Unidos.

Tampoco es común que los médicos les pregunten a sus pacientes mayores si ellos se hicieron la prueba del VIH. Y muchos pacientes, por falta de información, piensan que si tuvieran VIH sus doctores se lo dirían, según Campbell.

El avance en los tratamientos antirretrovirales posibilitó a las personas con VIH/SIDA a prolongar su expectativa de vida. Por este motivo, según los especialistas, se espera que el número de adultos mayores con la enfermedad aumente con los años.

En Estados Unidos, el 25 por ciento de las personas con VIH tienen más de 50 años de edad, según cifras gubernamentales del 2006, lo equivalente a 280.000 personas.

La mayoría son personas que vivieron más años gracias a los tratamientos.

“La gente no está muriendo del SIDA como antes por los tratamientos antirretrovirales, y yo soy el ejemplo de ello”, dijo Edward Shaw. “Por lo menos en Nueva York, algunos especialistas dicen que para el 2010, la mayoría de las personas infectadas con VIH o con SIDA van a ser adultos mayores”.

De las nuevas infecciones registradas en el 2006 en Estados Unidos, sólo el 10 por ciento fueron entre personas mayores de 50, según Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Aún cuando el número nuevo de adultos mayores infectados es bajo, hace falta campañas preventivas para que los adultos mayores usen protección cuando tienen sexo o no compartan jeringas si usan drogas, ya que si se infectan a una edad avanzada, el virus se infiltra de una manera más rápida y tiene un efecto devastador en el sistema inmunitario, dijo Shaw.

También falta más información sobre los efectos que la enfermedad y los medicamentos tienen a largo plazo, según el activista José Fernando Colón.

Colón, de 56 años de edad, se enteró de que era VIH positivo en 1992 y luego contrajo SIDA.

Con los años su condición empeoró: tuvo un ataque al corazón, es diabético, tiene osteoporosis avanzada, una obstrucción pulmonar crónica y dermatitis atópica, una condición que le produce picor en todo el cuerpo.

“Puede ser que tenga esto por los efectos secundarios de los medicamentos”, dijo Colón, quien toma 12 pastillas por la mañana, tres al mediodía y 12 por la noche.

Como activista y director de la organización no gubernamental Pacientes de Sida pro Políticas Sanas, Colón ha luchado por los derechos de las personas con VIH/SIDA desde hace décadas.

Uno de sus objetivos, según dijo, es alertar a los adultos mayores sobre el riesgo de contraer la enfermedad y sobre la importancia de hacerse la prueba del VIH, ya que cuanto antes se enteren de que tienen VIH, antes comienzan el tratamiento y viven más años.

A Colón también le preocupa el hecho de que las personas mayores que están casadas creen que no necesitan hacerse la prueba o protegerse.

Él dijo que ve muchos casos de mujeres casadas que son infectadas por sus maridos que le fueron infieles. Y en Puerto Rico, donde aún son muy machistas los hombres, es difícil que ellas aborden este tema en sus hogares.

“¿Cómo una mujer casada, ya mayor de edad, va a negociar el uso del condón con su marido?”, se preguntó Colón.

Él dijo que ya denunció repetidas veces que se necesita más información y campañas preventivas para las personas mayores de 50.

Sin embargo, Colón dijo que al día de hoy, no se ha hecho ni un anuncio para personas mayores de 50 años en Puerto Rico.