Las mujeres de más de 65 años tienen una vida más activa

Lunes, 16 de Marzo de 2009

Canal: Políticas y Derechos

Los expertos que analizan los nuevos paradigmas femeninos, advierten costumbres más dinámicas y cuidadas.

El Siglo de Tucumán (Argentina)
8/3/2009

Con el aumento de la esperanza de vida y las transformaciones culturales y sociales, la mujer mayor de 65 años está más 'emponderada', comenzó a adquirir un rol más activo y de disfrute, y a dejar atrás la imagen de una etapa de resignación y pasividad, según afirman los especialistas. En tanto, se mantienen prejuicios y criterios discriminatorios, por género y edad, que excluyen, duelen y desestiman los derechos y el valor de la experiencia, coincidieron los expertos al ser consultados por la situación de la mujer mayor en el marco del Día Internacional de la Mujer.
Las mujeres mayores de 60 están en general "con proyectos, con posibilidades físicas y psicológicas para seguir siendo activas y envejecer saludablemente, por eso debería ser una etapa de disfrute, de cumplir con asignaturas pendientes", precisó Nora Pochtar, psicóloga, gerontóloga y docente de la UBA. La especialista destacó que "cada uno envejece como ha vivido porque la historia de vida pesa en la persona, pero la mujer que hoy tiene 60, 65 años viene realizando muchos cambios, y sin proponérselo está construyendo otro modelo de mujer adulta y otro modelo de envejecimiento positivo".

En este sentido, consideró que la sociedad "acepta estas transformaciones y ve bien a estas mujeres porque es el preanuncio de una vejez distinta, no decrépita".
No obstante, dijo que en general en las acciones de reivindicación y defensa de la mujer y en las conmemoraciones, se hace referencia a las jóvenes y a las de mediana edad, pero que en general la mujer mayor está olvidada.

Es esa mujer que, "debido a la mayor expectativa de vida en general y al hecho de que vive entre 4 y 7 años más que el hombre, conforma el fenómeno de "la femenización de la vejez", precisó Pochart.

Lamentó el hecho de la continuidad de la violencia de género y la discriminación y remarcó que "tiene que ser casi un compromiso de las mujeres mayores el conocimiento y la profundización de los derechos para poder defenderlos". No obstante, recordó que "gracias a la lucha de las mujeres es que se avanzó en su reconocimiento social".

Para Irene Meler, coordinadora del Foro de Psicoanálisis y Género de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires, "las representaciones colectivas de la vejez se van modificando, y ahora la imagen de la tercera edad ya no es percibida como el final de la vida, porque hay una cuarta edad, que es a partir de los 80". "Este es un factor -enfatizó- que mejora la situación de la gente mayor, y de las mujeres en particular". En cuanto a la apariencia de la mujer de 60 y más, "se las ve más cuidadas físicamente, justamente porque no existe esa presión social de extremar el pudor o aparecer como retiradas de la vida social, esos son también indicadores de mejoría de la condición femenina", dijo Meler.

La psicóloga Andrea Gómez, especialista en sexualidad del Centro Latinoamericano de Salud de la Mujer, Celsam, coincidió al afirmar que "muchas mujeres siguen muy activas, algunas con su profesión, buscando espacios para encontrarse con sus pares y realizando actividades que no pudieron hacer antes".

La especialista analizó fundamentalmente la situación de mujeres de sectores medios que cuentan con recursos "porque eso también modifica y condiciona, porque la vida de cada persona va a depender, más allá de la época, de su historia y su contexto".

Sobre esta base, Gómez describió distintos modos de asumir la tercera edad, al señalar que hay mujeres que viven en forma muy saludable y con proyectos, otras que se abocaron, por necesidad económica, a ayudar a sus hijos cuidando a los nietos con horarios y compromisos como un trabajo. En este sentido, contrapuso a aquellas mujeres que tienen su propio trabajo y pueden cumplir su rol de abuelas, disfrutando de su tiempo libre con los nietos. Y hay un tercer grupo, las mujeres de siempre que están jubiladas con sus maridos y están tranquilas con su familia, más allá de los problemas económicos y las preocupaciones cotidianos.

Por otra parte, la especialista dijo que la apertura de la mujer debe estar acompañado de un cambio cultural general porque persiste el prejuicio y la discriminación por la edad.

"Socialmente la persona mayor está desvalorizada, y el mismo estado la descuida y desprotege", dijo tras añadir que "también se trata de una cuestión de educación porque si los mismos adultos decimos 'viejo de m...' y tenemos esa mirada hacia la gente grande, los chicos la reproducen".

"Si la imagen de la tercera edad es el deterioro, la gente la rechaza porque no quiere verse proyectado en esa imagen y entonces se defiende con el rechazo, y si a eso le sumamos que el modelo de la sociedad es el maltrato y el descuido, entonces el cuadro de la discriminación y la exclusión está completo", finalizó.