Arquitectura y ayudas t├ęcnicas para personas mayores

Miércoles, 20 de Agosto de 2008

Canal: Recortes de prensa

Lic. David M Karp

Introducción

Las formas en cómo una sociedad encara las problemáticas relacionadas con el medio ambiente, el medio urbano, el territorio y su aprovechamiento solo puede estar entendida desde los valores imperantes en la misma.
El concepto que ésta sociedad va a tener con respecto al “hombre” va a ser lo que a la larga determinará los caminos que se van a adoptar.
Mientras que una sociedad basada en una economía neoliberale, consumistas y “yupies” posmodernistas han desarrollado la satisfacción de las tendencias nihilistas en función de la capacidad adquisitiva del sujeto independientemente de – o mejor dicho sin tomar en cuenta –las necesidades sociales y mayoritarias, espacios ideológicos de igualdad de derechos y oportunidades se han ido creando paulatinamente con la finalidad de reivindicar aspectos que a nivel social se fueron dejando de lado frente a la arremetida pudiente.

La sociedad y sus vicisitudes

Barrios aislados por rejas, cámaras de circuito cerrado y sistemas de seguridad a los que había que hacerles llegar desde el saneamiento hasta el agua a altos costos – pagados por una carga impositiva que implicaba a toda la sociedad en su conjunto, mientras que siempre se presentaban “problemas presupuestales” como excusa para seguir postergando esos mismos servicios a niveles sociales mas bajos y a barrios de poder adquisitivo nulo, casi marginales, _ ya que estos barrios cerrados fueron edificados en zonas sub-urbanas o rurales de las grandes ciudades-, debieron ser cuestionados desde ONGs hasta asociaciones de ciudadanos que hicieron llegar sus propuestas disidentes a niveles gubernamentales a los efectos de plantear desde la marginalidad “sumergida” una voz que reclamaba un replanteo de ésta línea de edificación de las clases más poderosas.
Hoy día apoyados por nuevos conceptos de urbanismo y territorialidad, algunas sociedades se han replanteado el problema del aprovechamiento del espacio social y urbano.
Mientras la ideología dominante tomaba estas formas de expresión, a nivel de diseño arquitectónico las casas han ido reduciendo sus espacios ya que desde que la familia poli generacional fue sustituida por la “familia tipo bigeneracional” de cuatro integrantes, el anciano fue quedándose con su “ casa de la juventud”, aquella que pudo conseguir pagando prestamos a treinta años en las ciudades, o que el mismo supo construir en las zonas rurales.
Por supuesto que estas casas que pudieron servir para individuos auto validos plantean muchas dificultades una vez que el paso de los años se hacen presentes en los distintos niveles conservación de las capacidades personales.
Grandes distancias entre dormitorios y baños que pueden estar dentro o fuera de la casa principal, con defectos de iluminación y desniveles horizontales le plantean al anciano una serie de dificultades que deben de superar con aparatos locomotores reducidos por la natural sarcopenia, la reducción de la visión , alteración de postura y equilibrio, deterioros degenerativos de articulaciones y cartílagos, alterados por envejecimiento del anciano.
A pesar de los años que tiene la gerontología, los arquitectos NO CONTRUYEN CASAS NI PISOS EN LOS CUALES SE PUEDA ENVEJECER.
Las puertas se siguen abriendo hacia el interior de las habitaciones, los aparatos sanitarios obligan a una inclinación de la articulación coxofemoral prohibida para aquellos que tiene una prótesis de cadera o que la artrosis de la misma articulación ya planteaba dificultades desde mucho antes, los interruptores de luz están de un solo lado de un corredor y no cuentan con indicadores luminosos; no se diseñan luces que iluminen los pisos o las escaleras, las aberturas de las puertas no permiten el normal pasaje de una silla de ruedas, y los ascensores no permiten la utilización de una camilla para el traslado urgente a un centro de atención.
A esto sumemos reglamentaciones que permiten la construcción de hasta 3 pisos sin la obligatoriedad de ascensores, y la falta casi permanente de rampas de acceso y descensos en cordones de veredas urbanas, que hacen casi imposible la salida de los ancianos de sus hogares determinando toda una serie de agravamientos de su situación vital por descenso de masa muscular por falta de ejercicio, empeoramiento de lo cardiorrespiratorio y detrimento de su calidad de vida social y cultural.

Países como Suecia o Israel han optado por pagar al anciano las reformas necesarias para conservarlo en su propio ambiente con sus pertenencias y sus recuerdos, pero no todos tienen esa suerte.

Envejecimiento, sus formas de expresión y ayudas técnicas

El envejecimiento es individual e irrepetible.
Dentro de éste contexto debemos de entender que nuestro envejecimiento es parte de nuestra historia, nuestro devenir y nuestra realidad, y que el mismo no puede ser diferente ni antagónico a nuestra historia.
Por lo tanto, nuestra forma de envejecimiento solo podrá ser entendida en nuestra historia y a través de ella.
Solo nuestra historia – nuestras “Series Complementarias” al decir de Freud - puede dar cuenta de nuestro presente.
Esta afirmación implica – entre otras cosas – que nuestra artrosis, o nuestra cardiopatía , o nuestra sordera, o nuestra ceguera tiene un significado especial para cada uno de nosotros y solo puede ser entendida – interpretada- en función de nuestra historia.
Desde la psicosomática psicoanalítica es posible afirmar que nuestro envejecimiento estará dado por la elección inconsciente del síntoma en la medida que el mismo expresa en forma codificada - encriptada -una forma de gratificación inconsciente igual que cualquier otra conducta
¿Cómo entender desde este lugar a las ayudas técnicas?
¿Cómo entender una cuchara especialmente doblada para que un anciano con artritis reumaoidea deformante que ha alterado la forma y la estructura de sus manos pueda seguir alimentándose solo?
¿Acaso debemos entenderla solo como una forma en que el anciano puede llevarse la comida a su boca sin ayuda de otro , o debemos ver a esa mano que también se ve impedida de acariciar, de tomar al otro cariñosamente, de hacer un mimo, de exitar sexualmente?
La cuchara esta hecha para ESA mano, tanto la cuchara como la mano excluyen al Otro
De alguna forma esa cuchara, esa ayuda técnica y la mano, resultan ser las dos caras de la misma moneda. Ambas, dan cuenta de un ser humano que ha llegado a su vejez teniendo que expresar a través de su artritis reumatoidea deformante la necesidad de dejar a un Otro fuera de su mundo afectivo. Y al igual que Narciso se ve atraído por la autosatisfacción , pero al final no puede evitar el hundirse en la dependencia de ése otro que lo tiene que vestir, limpiar, ocupar el lugar de ese otro primer Yo auxiliar – la madre - .
Y al igual que Narciso que termina ahogado en una fuente de agua que supo devolverle una amorosa imagen de si mismo,(Narciso era hijo de la Diosa de la Fuentes de agua ) nuestro anciano termina “ ahogado” por su dependencia de otro que le permita seguir reeditando en forma masoquista el vinculo original – fantaseado – que tuvo con su madre.
Con su cuchara le muestra a su “madre interna” que puede alimentarse solo, que no necesita del alimento que ella le puede ofrecer.
Cuando en lugar de elaborar un vínculo con otro- o su subrogante – cómo ocurre en un proceso psicoanalítico-, lo hacemos desde nuestro narcisismo preedipico – es decir antes de darle lugar a Otro- las soluciones suelen ser parciales ya que se realizan sobre fantasías de objetos parciales.

Con esto no queremos dejar de lado los aspectos genéticos, médicos, evolutivos que han dado a esta artritis reumatoidea que nos ha servido de ejemplo, y convertir todo en un psicologismo generalizado y sin sentido.
Simplemente quisimos ejemplificar como una simple cuchara puede adquirir un significado especial para un ser especial y que seguramente encontraremos muchas dificultades en poder lograr que éste anciano sea coparticipe de su propia rehabilitación sin tomar en cuenta los significados inconscientes que estarían puestos en juego desde su artritis y su cuchara.

Paralelamente las ayudas técnicas se han convertido en una industria que es la forma en que nuestra sociedad capitalista puede ocuparse de las necesidades de sus integrantes.
No una sino varias cucharas serán dobladas en distintas direcciones y con distintos ángulos de forma tal de poder ofrecer la cantidad suficiente como para que alguna pueda ayudar a cada uno que la necesite.
Y si esto no ocurre, entonces tendremos la posibilidad de solicitar los trabajos de un artesano que realice un trabajo a medida.

FACTORES DE RIESGO ARQUITECTÓNICOS
¿Verdad o mito?

Desde que la gerontología centro su atención en las barreras físicas y distintos aspectos relacionados con el ambiente del anciano, fue capaz de identificar elementos que por su disposición o por su simple presencia, ponían una nota de peligro en la vida del anciano ( las alfombras sin base de goma sobre pisos de madera encerados como objetos que podía tropezarse el anciano en una de sus puntas y caerse, o caerse sencillamente por patinar con ella )

Aparecieron una serie de estudios que analizaban distintos aspectos a ser tomados en cuenta para lograr un ambiente más seguro para el anciano.

Sin embargo …
Los ingleses(1)
se dedicaron a estudiar el problema desde otro lugar. Fue así que realizaron un estudio de seguimiento de 4 años de duración que incluyo a 863 ancianos mayores de 70 años divididos en dos grupos

El primer grupo – de 350 ancianos los cuales fueron controlados en materia de :
Nutrición
Condiciones Médicas
Medio ambiente
Alfombras
Cables
Pisos pulidos
Baños

Fisioterapia
Trabajo muscular
Movimientos finos

Segundo grupo de 324 ancianos ( grupo control )

Lo observado durante esos cuatro años ha permitido demostrar que la Incidencia de caídas con fracturas:
Grupo 1- 5%
Grupo 2- 4%
Es decir que no existen diferencias significativas entre un grupo y el otro
¿Cómo deben de interpretarse estos datos?
A nuestra forma de ver tenemos dos opciones.
La primera y la más obvia que nos lleva a pensar es que por más que tomen todas las medidas que estén a nuestro alcance no podremos evitar que un porcentaje de ancianos se caigan y se fracturen.
Esto nos queda más claro cuando estudiamos los accidentes en distintas sociedades a lo largo del tiempo y vemos que se mantiene constantes, entonces los accidentes no son tan accidentales(2)
Por otro lado, desde la psicosomática psicoanalítica es posible interpretar que ,- al igual que otro acto fallido – el accidente es una vía de expresión de un conflicto y cuando el anciano no encuentra otra opción para expresar ése conflicto, resultará accidentado.

Desde éste lugar los factores de riesgo asociados a los componentes físicos del ambiente del anciano han quedado redimensionados.
Si bien no debemos de olvidarlos, dejarlos de lado, dejar de prestar la atención que los mismos se merecen, no podemos descansarnos en el hecho que “ ya tenemos todo cubierto, ya no hay factores de riesgo, el anciano no se va a caer”
Toda vez que el accidente sea la única forma de expresar un conflicto determinado, el anciano resultará accidentado y la prevención no estará dada en eliminar los aspectos físicos ambientales sino que estar en darle al anciano la posibilidad de expresar por otros medios su conflictiva.

En Suma

He intentado plantear algunos aspectos de la problemática de la arquitectura y las ayudas técnicas que no aparecen en el material enviado, se ha trascendido el texto para redimensionar el tema desde sus implicancias ideológicas hasta la resignificación del objeto a través de una interpretación psicoanalítica
Inspirado en la “Antropología Estructural” de Claude Levy Strauss el objeto “ ayuda técnica” ha sido redimensionado en función de los aspectos supra e infra estructurales de una sociedad .
Posteriormente se ha analizado la problemática de los factores de riesgo ambientales incluyendo al sujeto que se accidenta como forma de resolver un problema que no encuentra otra solución; los “factores de riesgo ambientales” han dejado de ser objetos físicos inanimados para pasar a ser un elemento de significación en una ecuación humana.


Lic. David M Karp
Montevideo 1/08/08

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1 BMJ Vol 304, 1992 . Vetter N

2 “Accidentes en ancianos , las caídas” David Karp, www/ davidmkarp.galeon.com